
Salida desde Casablanca.
Duración: 12 días.
Itinerario: Casablanca, Rabat, Meknes, Volubilis, Moulay Idriss, Fes, Ifrane, Azrou, Parque Nacional de Ifrane, Valle del Ziz, Erfoud, Merzouga, Erg Chebbi, Khamlia, Rissani, Gargantas del Todra, Gargantas del Dades, Valle de las Rosas, KelaaM’Gouna, Oasis de Skoura, Kasbah de Ait Ben Haddou, Marrakech, Essaouira.
Fin de recorrido: Marrakech.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:
DÍA 1: CASABLANCA – RABAT – MEKNES
Recogida en el hotel después del desayuno. Comenzaremos nuestro itinerario con una visita a la Mezquita Hassan II en Casablanca. Es la única mezquita de Marruecos que está abierta a los no musulmanes.
Curiosidades de la Mezquita:
1.- En su cima, por las noches, un rayo láser marca la dirección de La Meca, con un alcance de 30 km.
2.- La mezquita ha sido sufragada por todos los marroquíes por suscripción popular.
3.- Su situación (una península artificial sobre el agua del océano) se debe a que Hassan II se inspiró en un versículo del Corán que rezaba: «El trono de Alá se hallaba sobre el agua».
4.- La Mezquita dispone de una gran sala de oraciones para 25.000 fieles y una explanada para 80.000 personas.
5.- El edificio tiene 25 puertas de titanio y latón y se abren por un sistema eléctrico.
6.- En el interior de la sala de oraciones 76 pilares sostienen un gigantesco techo en madera de cedro pintado.
7.-La cubierta de la sala de oraciones es retráctil, se puede abrir para dejar entrar los rayos de sol, dejando que el cielo se refleje en el agua del estanque del patio.
8.- Tiene 10.000 metros cuadrados de azulejos, 67.000 metros cuadrados de escayola y 53.000 de maderas preciosas, mármoles. En la construcción trabajaron unas 2500 personas y 10 000 artesanos marroquíes. El coste aproximado de la mezquita fue de unos 5494 millones de dirhams (unos 504,85 millones de euros).
9.- En su construcción también se han utilizado las últimas tecnologías en resistencia a terremotos.
10.-El suelo está provisto de calefacción radiante.
11.- El minarete cuenta con un ascensor rápido que llega a la cima en un minuto.
12.- Las impresionantes lámparas de la sala de oración son de cristal de Murano y pesan aproximadamente mil kilos.
Y, con la imagen de la Mezquita más deslumbrante de todo Marruecos aún en la memoria, nos desplazaremos a Rabat, a la capital, que está aproximadamente a unos 90 kilómetros de Casablanca y tras un almuerzo, haremos un recorrido panorámico por el Palacio Real y el distrito gubernamental, veremos la Torre de Hassan, emblema de la ciudad y visitaremos el mausoleo de Mohammed V.
La Torre de Hassan es lo que queda del alminar de la Mezquita de Hassan, una mezquita de origen almohade del siglo XII. En la explanada en el que se ubica sólo queda el famoso minarete de 44 metros de altura y las columnas que marcan las 21 naves de la que, en su día, fue la sala de oración más grande del Occidente Islámico. Con una planta de 183 x 139 metros superaba a la Mezquita de Córdoba y podía albergar cómodamente a más de 20.000 fieles.
Frente a la torre se levanta el Mausoleo de Mohamed V – Hassan II, edificado al estilo marroquí tradicional entre 1961 y 1969, bellamente decorado, donde los imanes se suceden día y noche recitando el Corán. Acoge los restos del rey que logró la independencia del país en la década de los 50 del pasado siglo y dos de sus hijos. Mármoles, maderas nobles del Atlas, azulejos, latón dorado y cristal forman un conjunto digno de visitar. Destacan, sobre todo, los artesonados de Cedro y las vidrieras, encargadas al prestigioso estudio francés de St-Gobain. Junto al mausoleo hay un pequeño museo dedicado a la historia de la dinastía alauita y una mezquita cerrada a los no musulmanes.
A continuación, visitaremos las ruinas de Chellah Sellah. Está situada extramuros, a unos 3 kms. De Rabat. El complejo alberga los restos de la ciudad romana de Sala Colonia. El emplazamiento fue reedificado en el siglo XIII por los meriníes como necrópolis.
En la parte musulmana son de destacar la mezquita de Abu Yusuf Yacub, del s. XIII, con el alminar en ruinas. Detrás del alminar se ve la tumba de Abu El-Hassan, “El sultán negro”, del siglo XIV, cuyo exterior está adornado por un hermoso tejadillo decorado con estalactitas y junto a la mezquita se halla la lápida de Chamsed-Duha (“Sol de la mañana”), ciudadana europea convertida al islam y esposa de Abu El-Hassan. Éste fue el más importante de los sultanes meriníes y luchó por extender su imperio a todo el Magreb. Destronado por su hijo Abu Inan, murió en el alto Atlas en 1349, fue su mismo hijo el que llevó su cuerpo a Chellah para que recibiera sepultura.
Encontraréis más información en la sección de guías de la página.
Tras ello, volveremos a la carretera para recorrer 160 kms en dirección a Meknes, otras de las ciudades imperiales de Marruecos que recorreremos, con detenimiento, al día siguiente en el que tendréis una visita guiada.
Haremos noche en un Riad con encanto, muy bien situado, para que podáis disfrutar antes de cenar -en un restaurante frente a la puerta Bab Mansour- de un paseo por los alrededores y tener una primera impresión de la ciudad imperial de Meknes.
DÍA 2: MEKNES – VOLUBILIS – FES
Después del desayuno pasaremos a recogeros al lugar donde estáis alojados para realizar un tour por la ciudad de Meknes.
Meknes es el nombre francés de la ciudad marroquí de Mequínez. Es una ciudad al norte de Marruecos ubicada al pie de las montañas del Atlas Medio. Es la capital de la región de Mequínez-Tafilalet y una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto con Fez, Rabat y Marrakech. En 1996 fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Los orígenes de la ciudad se remontan al siglo IV, cuando se asienta en la zona una tribu bereber, la de los Meknasa, tribu que da nombre a la ciudad. Meknes vive su época de esplendor en el siglo XVII como capital imperial del sultán alauita Moulay Ismail (1672-1727). Su muerte marca su declive en favor de otra ciudad cercana, Fez.
El río Boufekrane divide la ciudad en dos, la ciudad antigua o medina y la ciudad nueva o Hamría.
Su arquitectura combina elementos del diseño y planificación urbana musulmana y europea, lo que dota a la ciudad de una personalidad única y la convierte en ejemplo de una ciudad magrebí del siglo XVII.
Podéis consultar qué visitar en Meknes en la sección guías de esta página, donde encontrareis información detallada de los monumentos históricos de interés en la ciudad y más consejos útiles.
A 33 kms de Meknes, en dirección noroeste, se encuentran los restos arqueológicos de la ciudad romana de Volúbilis, los mejor conservados y los más visitados de todo Marruecos. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.
Se entra por el barrio sur, donde se ubican las almazaras, la casa de Orfeo, con mosaicos que recogen escenas de la vida cotidiana, unos delfines jugando con las olas e imágenes de la mitología griega en medallones rodeados de motivos geométricos y las Termas de Galien, que nos conducen a la plaza del mercado y al Capitolio, un templo del que quedan en pie alguna columnas rematadas con capiteles corintios y junto al que se halla la Basílica, que servía como bolsa de comercio y palacio de justicia y del que quedan cuatro hileras de columnas y tres naves, pero, sin duda, lo más espectacular es la vía principal, Decumanus Máximus, que termina en el Arco del Triunfo de Caracalla, erigido en el año 217 d.c.
También es especialmente reseñable el Foro, bordeado de pórticos y decorado con estatuas de emperadores y personajes notables. Se conservan unos preciosos mosaicos que decoraban las casas de Volúbilis, como el ya mencionado de la Casa de Orfeo y el de la Casa de Dionisios que tiene un espectacular mosaico de las cuatro estaciones.
Tenéis la posibilidad opcional de una visita guiada por el complejo arqueológico.
También visitaremos Moulay Idriss, a unos 5 kms de Volúbilis, la ciudad santa. Esta ciudad alberga el santuario del fundador de la Dinastía idrísida, IdrísI.
Moulay Idriss es un pueblo pequeño, situado entre dos de las ciudades imperiales de Marruecos, Meknez y Fez pero, de gran importancia porque esta localidad guarda la esencia de las tradiciones sagradas de Marruecos. Está declarada como bien de interés cultural en la lista del Patrimonio Mundial elaborada por la UNESCO.
Pondremos rumbo a Fez, donde pasaremos la noche.
DÍA 3: FES
Tras el desayuno, está previsto realizar una visita guiada por la ciudad y los monumentos más emblemáticos, empezaremos la visita en la puerta de acceso más importante de la medina Bab Bou Jeloud y desde allí visitaremos, entre otros lugares de interés, las merdersas (o madrazas) Bou Inania y El-Attarine, Mezquita Kairaoine y Karawiyin, el Mausoleo de Moulay Idriss, la Plaza Saffarine, la Fuente de Nejjarine, las famosas curtidurías de Fez y la cooperativa de cerámica donde nos darán una explicación de las diferentes artesanías marroquíes tradicionales, las Tumbas benimerines o merínides y el Palacio Real para ver sus famosas siete puertas, pero el mejor modo de descubrir los encantos de Fez es dedicar la tarde para pasear por las calles de la Medina Fez-El-Bali, declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad en 1981, un lugar único en el mundo. Es la zona peatonal más grande el mundo, con más de 300 barrios y 9.000 callejones.
Hacemos noche en Fez en hotel o riad, conforme a vuestras preferencias.
Puede consultar la sección de guías en nuestra página, donde le hacemos una descripción más detallada de los lugares de interés cultural y turístico de la ciudad.
DÍA 4: FES – IFRANE – AZROU – MIDELT – MERZOUGA
Después del desayuno tomaremos la dirección a Merzouga a través de la región del Atlas Medio. Iremos en coche a través deI frane, a la que llaman la pequeña Suiza de Marruecos por el tipo de construcciones con techos inclinados que allí abundan. Es una ciudad residencial de villas, chalets y hoteles de lujo. El Rey de Marruecos tiene en esta población su palacio de invierno.
Es un destino muy turístico, a causa de la cercanía de la estación de esquí de Michlifen y el Parque Nacional de Ifrane, en el que antiguamente habitaba el león del Atlas, ya extinguido y al que se le ha dedicado una escultura de piedra en la ciudad, muy fotografiada por los turistas.
Disfrutaremos de las espectaculares vistas de los bosques de cedros del Parque Nacional de Ifrane, un magnifico monumento natural. Es el mayor bosque de cedros de Marruecos y del mundo, por ello está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El habitante más famoso de este bosque es el Gran Cedro Gouraud, llamado así por ser el de mayor altura (35 metros) y milenario de toda la región, con una antigüedad estimada de entre unos 900-100 años. Murió hace años a causa de una plaga de procesionaria. Haremos una parada para ver a los monos de Berbería.
También pasaremos por el hermoso y pintoresco Midelt en la ruta para el Sahara, donde haremos una parada para tomar un almuerzo.
Seguiremos en nuestro recorrido el curso del río Ziz, a través del Valle del mismo nombre y haremos una parada para ver los Desfiladeros de Ziz, un inmenso espacio natural rodeado de cañones, donde la tierra rojiza de esta región contrasta con el tupido palmeral que se extiende por todo el valle. Estos desfiladeros tienen dos entradas artificiales, una en el extremo norte (donde se encuentra el túnel de los legionarios) y otra en el extremo sur, donde se puede visitar la represa de Hassan Addakhil y los lagos artificiales de Marruecos. La ruta por el Valle de Ziz se ha hecho muy popular en los últimos años.
De camino a Merzouga pasaremos por la ciudad de Erfoud, donde podréis visitar, si queréis, la fábrica de fósiles. Podréis comprar fósiles directamente extraídos de la cantera o extraordinarios trabajos decorativos realizados con mármol fosilizado y también por la ciudad de Rissani, aunque hoy no será el día que hagamos parada en Rissani, algo que realizaremos en el día siguiente de nuestro itinerario.
Nuestro punto de llegada que marca el fin de la ruta en este día es la ciudad de Merzouga, donde pasaremos la noche en un riad con encanto.
DÍA 5: MERZOUGA – KHAMLIA – RISSANI – ERG CHEBBI
Nuestro quinto día de ruta lo dedicaremos a explorar la zona y el desierto de dunas del Sahara, el Erg Chebbi, que recorreremos en 4×4. Tomaremos un té con una familia nómada y conoceremos algunas cosas sobre su modo de vida y sus costumbres.
Haremos una parada en Khamlia, una aldea fundada alrededor de 1950 por familias de la etnia Gnawa. Los Gnawa son un pueblo originario del África central, principalmente Mali, Sudán y Senegal, donde podremos relajarnos con un té mientras disfrutamos de un pequeño concierto de música gnawa. Los habitantes de Khamlia son en su mayoría gente de color, descendientes de esclavos. La música les ayudaba a sobrellevar la dureza de una vida en la esclavitud.
Los gnawa practican el trance hipnótico por medio de una música de raíces subsaharianas que acompañan con danzas tribales en las que interceden a los santos protectores, solicitándoles su protección. Es por ello, que en Marruecos mucha gente les atribuye el don de la sanación.
Almorzaremos disfrutando una tradicional pizza bereber en la ciudad de Rissani.
Rissani es una de las ciudades más antiguas de Marruecos y capital de la dinastía alaouita. De camino atravesaremos los áridos y al mismo tiempo interesantes paisajes pre-desérticos. Rissani es parada indispensable para visitar su Souk tradicional, el mercado que se celebra los martes, jueves y domingos, considerado el más grande del Sur de Marruecos. Rissani fue un importante centro comercial del país durante el siglo XIV, allí paraban las caravanas venidas del Sahel cargadas de mercancías preciosas, como las sedas, el oro y las especias y también de esclavos. Es la última parada comercial antes de entrar en el desierto. Una de las imágenes más insólitas de este mercado es el aparcamiento de burros y es que en los días de mercado a Rissani llegan cientos de personas de las poblaciones de alrededor y gente nómada para vender o intercambiar sus productos y el burro es el vehículo de transporte y carga del que disponen. El encanto del mercado de Rissani es su autenticidad, porque en este zoco hay pocos turistas y, en ese sentido permite apreciar el ritmo de la vida cotidiana de la mayor parte de los marroquíes, que no son los que viven en las grandes urbes.
Por la tarde realizaremos una travesía en dromedario para hacer un recorrido por las dunas del desierto y poder apreciar la puesta de sol.
Pasaremos la noche en una haima nómada en las dunas doradas de Erg Chebbi, confeccionada con lana de dromedario, como las que utilizan los nómadas en el desierto. En el campamento podremos disfrutar de una cena a base de platos típicos de la gastronomía bereber y escuchar nuestra música a la luz de la fogata, todo ello bajo la cúpula de estrellas que es el cielo nocturno en el Sahara. Es una experiencia inolvidable.
Podéis consultar en la página web y ver imágenes de las haimas donde os alojaréis.
DÍA 6: MERZOUGA – DESFILADEROS DE TODRA – VALLE DEL DADES
Este día nos levantaremos antes del amanecer para poder ver ese espectáculo de luz que es ver salir el sol de entre las dunas del desierto, cuando el cielo se tiñe de colores cálidos que van del rojo al naranja y del naranja al dorado que lucirá durante el resto del día. Regresaremos en dromedario al hotel/riad para una ducha y tomar el desayuno.
Volveremos a coger el coche en dirección a Rissani, pasaremos por Tineghir que es uno de los grandes oasis del sur marroquí, declarado patrimonio de la humanidad, por la abundancia de yacimientos geológicos y minerales, su gran riqueza humana, sus palmerales, fuentes Khetaras y sus moussem (sus fiestas tradicionales). Los habitantes son descendientes de varias tribus bereberes que se asentaron por la abundante agua en la zona, llegaremos a uno de los puntos fuertes del Sur: Las Gargantas del Todra.
El cauce del Río Todra ha formado un desfiladero de paredes verticales de enormes proporciones (300 m) y gran belleza; La garganta del Todra es un famoso lugar de escalada en Marruecos pero sobretodo, es un lugar único. Aquí haremos una parada para realizar un paseo y poder apreciar su agreste belleza, tomaremos un almuerzo en el desfiladero y pondremos rumbo al Valle del Dades, también conocido como el Valle de los higos por las numerosas higueras presentes en este valle y pasaremos por Boulmane Dadés y pararemos en las ‘’patas de mono‘’.
Los acantilados de Tamlalt son unas curiosas formaciones de arenisca roja en forma vertical y redondeada. Vistas desde la distancia y debido a su disposición agrupada parecen patas esculpidas en la roca, de ahí que se les conozca como “patas de mono”. Son uno de los grandes atractivos de las gargantas del Dades.
Será en este marco natural, con las vistas a los acantilados del Dades, donde pasaremos la noche en un hotel local, en el que tendremos incluida la comida y el desayuno.
DÍA 7: VALLE DE DADÉS – OUARZAZATTE – VALLE DE LAS ROSAS- KASBAH DE AIT BEN HADDOU – MARRAKECH
Proseguiremos nuestra ruta tras el desayuno y nos pondremos en marcha en dirección a Ouarzazate. La ruta que seguiremos forma parte de lo que llaman la ruta de las mil Kasbahs y por la que haremos un recorrido panorámico, rumbo al Valle de las Rosas.
El Valle de las Rosas está situado a los pies del Alto Atlas en Marruecos, en la confluencia con el Valle del Dades. El nombre del valle responde al hecho de que el principal cultivo de la zona son las rosas. La floración tiene lugar desde mediados de abril a mediados de mayo, siendo este último mes en el que más se aprecia la fragancia de los rosales. La destilación de esencias y la producción de perfumes son la industria más importante del lugar. La floración se extiende desde mediados de abril hasta mediados de mayo. La rosa que se encuentra en este valle, llamada rosa damascena, es resistente al frío y a la sequía, y una de las especies más perfumadas y cotizadas del mundo. Se cree que esta variedad de rosa fue introducida hace unos trescientos años en alguna de las caravanas de peregrinos que regresaba de La Meca. Se necesita una tonelada de pétalos para producir un kilo de esencia de rosas. La recolección es una actividad esencialmente femenina y es una actividad dura, cosechar un kilo es una labor en la que se tarda más de una hora.
Haremos una parada en KeelaM’gouna, una ciudad muy conocida por su “festival de las rosas “, que se celebra todos los años en el mes mayo. Allí visitaremos la cooperativa local donde nos hablarán sobre el proceso de recolección y contarán cómo se realiza la elaboración de perfumes y esencias.
En Marruecos se está produciendo una feminización de la economía local. Casi en cada localidad hay agrupaciones de mujeres que se organizan en cooperativas, de trabajos de artesanía, elaboración de aceite del argán o del agua de rosas, en proyectos de economía sostenible que contribuyen a evitar el abandono de las tierras y la separación de las familias por la emigración.
Tras la visita a la cooperativa nos pondremos rumbo a Marrakech pero, antes haremos un pequeño desvío en el camino y nos dirigiremos al pueblo de Ait Ben Haddou, conocido mundialmente por su Kasbah, la más conocida de todo Marruecos, la Kasbah de Ait Ben Haddou, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987. Sus muros han sido escenario de multitud de películas, como Lawrence de Arabia y Gladiator, Babel, Sahara, la Joya del Nilo, pero también en esta ciudad fortificada se ha rodado esa serie que es ya un fenómeno mundial; Juego de Tronos. Sus calles eran las calles de Yunkai, donde la Khaleesi unió sus fuerzas con los mercenarios para ampliar su ejército antes de ir a Poniente.
Las kasbah, también llamadas Ksar, eran antiguamente ciudades fortificadas o fuertes. Son pueblos bereberes amurallados, formados por casas adosadas, con graneros colectivos y otras estructuras, como mezquitas, comercios, baños, hornos, que tenían como objetivo la defensa de las casas y las cosechas. Están siempre situados en lugares estratégicos para hacer más fácil las labores de defensa. Normalmente son de adobe, aunque también las hay construidas en piedra, según el material de construcción que abunde en la zona. Disfrutaréis de tiempo libre para explorarla y subir al punto más alto desde el que podréis disfrutar de unas magníficas vistas de toda la zona circundante.
Retomaremos la carretera, atravesando las montañas del Alto Atlas y el famoso puerto de Tizi-n-Tichka (2260m), por el camino, disfrutaremos de las vistas sobre los valles y los pueblos bereberes.
Pondremos fin a la jornada en la ciudad de Marrakech.
DÍA 8, DÍA 9: MARRAKECH
Los próximos dos días nos quedaremos en Marrakech, donde haremos noche.
Este primer día de nuestra estancia tendremos una visita guiada por la mañana para descubrir las múltiples facetas de la ciudad, visitaremos los lugares más hermosos y emblemáticos de Marrakech, exploraremos el laberinto de callejuelas de la Medina, visitaremos los Jardines de Menara, las Tumbas Saadíes, el Palacio de Bahía, la impresionante Mezquita Koutubia, con su famoso minarete construido por los almohades (no está permitido el acceso a los no musulmanes), el zoco de la medina y también la parte nueva de la ciudad, el Barrio de Gueliz, los Jardines Majorelle, etc…
El segundo día, dispondréis de tiempo libre para que exploréis la ciudad a vuestro aire.
DÍA 10, DÍA 11: MARRAKECH – ESSAOUIRA
Tras el desayuno, nos desplazaremos a la encantadora y pintoresca Essaouira, donde pasaremos los dos próximos días.
Essaouira, es mejor conocida por su antigua denominación MOGADOR, una palabra evocadora, en el imaginario colectivo, de una atmósfera de misterio y exotismo, de aventuras de piratas y filibusteros. Es una ciudad costera de la costa atlántica, al norte del cabo Sim, con una economía basada principalmente en las actividades pesqueras y turísticas.
La visita ineludible en esta ciudad es la medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2001. Quizá algunas de sus calles os resulten familiares porque esta ciudad fue escenario del rodaje de la tercera temporada de la famosa serie Juego de Tronos.
La medina tiene un encanto especial, es una de las más bonitas de Marruecos. Pasear por sus tranquilas calles de casas encaladas rematadas por puertas y ventanas de intenso color azul ornamentadas con detalles de filigrana sin sentir la presión del tiempo, sólo dejándose llevar por el sonido del viento, los ecos de la música gnawa y el repiqueteo incesante de las olas que golpean las murallas es toda una experiencia que nos habla de tiempos pasados mejores, pero con todo, Essaouira es uno de esos lugares que quedan anclados en el corazón y la memoria. La ciudad, tras una etapa de declive, ha resurgido de sus cenizas, uniendo su historia con la cultura moderna, sin perder su esencia y su alma. En el interior de la medina el corazón de la ciudad es la Plaza de Moulay el Hassan, una plaza muy concurrida y llena de encanto, donde podrás aprovechar para disfrutar de un café o de un té en alguna de las muchas terrazas.
Merece la pena también ver la calle Siaguin, donde trabajan los orfebres de la plata y la calle de Mohamed Ben Abdala, una calle comercial con numerosas tiendas que termina en el antiguo barrio judío (la Mellah), del siglo XVIII.
Essaouira está trazada a semejanza de las urbes europeas. Las calles son rectas, amplias. Encontrareis muchas galerías de arte, restaurantes y cafeterías y tiendas de artesanos. Son reputadas la orfebrería en plata y los trabajos en madera de huya.
Frente al puerto, destaca la fortaleza de la Skala du Port, construida en la época del dominio portugués y que cuenta con dos torres defensivas. Desde ellas se tienen las mejores vistas de Essaouira.
En el puerto destacan barcos azules, construidos aún con técnicas tradicionales. Quizá os encontréis a los pescadores remendando sus redes para salir al día siguiente a la pesca de bajura. Cada día, cuando regresan al puerto, en la lonja cercana se realiza la venta de pescado, todo un espectáculo en sí mismo.
En el mismo puerto y junto a las barcas de pesca, hay restaurantes populares que invitan a saborear el pescado recién sacado del mar. Pero, en general, por toda la ciudad abundan los restaurantes donde poder comer pescado fresco que cocina por encargo. Es el lugar adecuado para disfrutar de un sabroso pescado de calidad recién recogido del mar.
La ciudad nueva se extiende a las afueras de la muralla, con un paseo marítimo al sur y al este de la medina, donde se aloja una gran playa de arena fina con vistas a la bahía, donde poder realizar muchas actividades, como el surf, paseos a caballo, dromedario o en quad.
En toda la franja costera, con frecuencia, soplan los vientos alisios, por ello la zona es idónea para la práctica del windsurf, siendo un punto de encuentro habitual entre los amantes de este deporte. Otra de las actividades que se pueden realizar es la visita a la isla de Mogador en un barco turístico que bordea su costa. La isla de Mogador también se la conoce como Íles Purpuraires, lo que se traduce al español como islas púrpuras. El motivo es que durante las épocas fenicia y romana existía una factoría donde se obtenía la púrpura, un tinte que se extrae de un gasterópodo y que abundaba en sus costas. Hoy en día, es una isla deshabitada, que no se puede visitar sin autorización oficial y que es una reserva natural, hogar de los halcones de Eleonora, de abril a octubre.
A lo largo de la ruta a Essaouira tendremos la oportunidad de detenernos y visitar una de las cooperativas de mujeres bereberes que trabajan y viven del argán. El argán es el fruto de un árbol silvestre que crece en las zonas áridas de toda la costa Atlántica de Marruecos, especialmente en Agadir y Essaouira, cuyo aceite es conocido también como el “oro líquido de Marruecos”, un aceite muy apreciado tanto en gastronomía, como para su uso en la industria cosmética.
Y, es que estamos en una de las principales zonas de producción del argán, siendo esta especie de árbol la que mayoritariamente veremos en las laderas de la carretera que conduce a Essaouira. Este hecho, nos brinda la posibilidad de presenciar una imagen única en el mundo y que tan sólo podrás ver en Marruecos, una estampa que casi roza lo surrealista. Cabras colgadas de las ramas del árbol del argán en lugar de pájaros. Esta zona es árida, tiene un clima seco y hay momento del año en que los frutos de estos árboles son la única fuente de alimentación de los rebaños de cabras de la zona y, como la naturaleza es muy sabia, las cabras aprendieron a subirse a las ramas para buscar su codiciado alimento. Son los pastores los que las enseñan. Árbol, pastor y cabra establecen una relación simbiótica, se beneficien mutuamente. Las cabras trepan por las ramas para comer los frutos y regurgitan o defecan las semillas. El aceite de argán se elabora a partir de estas semillas. Algunas semillas se dispersan por el terreno, por lo que el árbol se beneficia y el resto son recogidas por los pastores para su transformación en aceite.
Nos quedamos en Essaouira las dos próximas noches en un riad u hotel local, según vuestra elección.
DÍA 12: ESSAOUIRA – MARRAKECH
En este último día de nuestro itinerario tendremos la mañana libre para poder recorrer tranquilamente la Medina de Essaouira, recorrer el paseo marítimo o realizar las últimas compras en el zoco local. A primera hora de la tarde regresaremos a Marrakech, donde llegaremos aproximadamente alrededor de las 16:00 horas.
Fin de nuestros servicios.
El circuito INCLUYE:
– Traslados de llegada y salida de su hotel/riad.
– Transporte durante todo el recorrido en vehículo privado de alta gama con aire acondicionado y conductor guía acompañante de habla hispana.
– Visitas detalladas en el programa.
– Una noche en campamento en desierto, en régimen de media pensión (cena y desayuno).
– Alojamiento en Riad, en régimen de media pensión, salvo indicación en contrario.
– Excursión por las dunas del desierto en dromedario (un dromedario por persona), al atardecer o amanecer, según aconsejen las circunstancias.
– Tiempo libre para recorrer las visitas detalladas en el programa, así como las paradas que se soliciten para pasear o realizar fotos.
El circuito NO incluye:
– Vuelos internacionales.
– Bebidas.
– Propinas de visitas.
– Entradas a museos y monumentos históricos.
– Almuerzo de medio día.
– Todo lo NO especificado en “el precio incluye”.
Marrakchia Travel
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