
Salida desde Tánger.
Duración: 12 días.
Itinerario: Chefchaouen, Volubilis, Meknez, Fes, Parque Nacional de IFrane, Azrou, Desfiladeros del Ziz, Merzourga, Khamlia, Desierto de Erg Chebbi, Rissani, Valle de las Rosas, Gargantas del Todra, Gargantas del Dades, Ouarzazate, Kasbah de Ait Ben Haddou, Marrakesch, Essaouira, Assilah.
Fin de recorrido: Tánger.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:
DÍA 1: TÁNGER – CHEFCHAOUEN
Llegada a Tánger y recogida en el puerto o aeropuerto de la misma ciudad. Salida hacia ChefChauen, haciendo una breve parada en Tetuán, la ciudad española.
Llegaremos a Chaouen, una de las ciudades más hermosas de las montañas del Rif y de Marruecos. Haremos una visita por la parte antigua de la ciudad. Pasearemos por sus calles y entre sus antiguas casas de color azul y blanco, y además contemplaremos sus vistas panorámicas.
La ciudad fue fundada en 1471 en el emplazamiento de una pequeña población bereber por Moulay Ali Ben Rachid. Situado en un enclave de difícil acceso que dominaba la ruta mercantil entre Tetuán y Fez y servía como base para frenar la entrada en influencia de los Portugueses de Ceuta.
La ciudad está a las faldas de dos montañas rematadas en pico, los montes Tisouka (2.050 metros) y Megou (1616 metros de altura), que se elevan sobre el pueblo como dos cuernos. ChefChaouen significa “mira los cuernos” en lengua bereber.
Durante los siglos XV Y XVII la ciudad prosperó y creció de manera considerable con llegada de judíos y moriscos expulsados por los Reyes Católicos y por monarcas posteriores. Muchos de ellos, andalusíes, que llevaron consigo sus formas arquitectónicas, que muchos reconoceríamos como el típico pueblo blanco andaluz enclavado en una serranía. El característico color azul que ahora tiene y que fue añadido más tarde, se cuenta fue una idea de los sefardíes para repeler a los mosquitos.
La ciudad está construida sobre un pequeño valle, la parte más antigua de la ciudad crece hacia lo alto de la montaña, y en el punto más alto se encuentran los manantiales de Ras al-Ma. El centro de la ciudad es la plaza de Uta al-Hammam, en la que se encuentra la Kasbah y una mezquita con una torre de base octogonal.
Su población original estuvo compuesta sobre todo por exiliados de al-Ándalus, musulmanes y judíos, razón por la cual la parte antigua de la ciudad tiene una apariencia muy similar a la de los pueblos andaluces, con callejuelas de trazado irregular y casas encaladas (frecuentemente con tonos azules).
Podéis consultar la sección de guías en nuestra página, donde te hacemos una descripción más detallada de los lugares de interés cultural y turístico de la ciudad.
DÍA 2: CHEFCHAOUEN – VOLUBILIS – MEKNES – FES
Comenzaremos el día con un buen desayuno y continuamos nuestro viaje Tomaremos rumbo en dirección a Fes, bordeando el bosque de Rif hasta llegar a las ruinas de la ciudad romana de Volúbilis.
A 33 kms de Meknes, en dirección noroeste, se encuentran los restos arqueológicos de la ciudad romana de Volúbilis, los mejor conservados y los más visitados de todo Marruecos. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.
Se entra por el barrio sur, donde se ubican las almazaras, la casa de Orfeo, con mosaicos dedicados a la vida cotidiana delfines jugando con las olas, o de mitología griega, en medallones rodeados de motivos geométricos y las Termas de Galien, que nos conducen a la plaza del mercado y al Capitolio, un templo del que quedan en pie alguna columnas rematadas con capiteles corintios y junto al que se halla la Basílica, que servía como bolsa de comercio y palacio de justicia y del que quedan cuatro hileras de columnas y tres naves, pero, sin duda, lo más espectacular es la vía principal Decumanus Máximus que termina en el Arco del Triunfo de Caracalla, erigido en el año 217 d.c. y, también es especialmente reseñable el Foro, bordeado de pórticos y decorado con estatuas de emperadores y personajes notables. Se conservan unos preciosos mosaicos que decoraban las casas de Volúbilis, como el ya mencionado de la Casa de Orfeo y el de la Casa de Dionisios que tiene un espectacular mosaico de las cuatro estaciones.
Tenéis la posibilidad opcional de una visita guiada por el complejo arqueológico. La visita guiada dura aproximadamente 45 minutos.
Y continuaremos nuestra ruta a la ciudad imperial de Meknes, en 1996 fue declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
Meknes vive su época de esplendor en el siglo XVII como capital imperial del sultán alauita MoulayIsmail (1672-1727). Su muerte marca su declive en favor de otra ciudad cercana, Fez.
El río Boufekrane divide la ciudad en dos, la ciudad antigua o medina y la ciudad nueva o Hamría.
Su arquitectura combina de manera armónica elementos del diseño y planificación urbana musulmana y europea, lo que dota a la ciudad de una personalidad única y la convierte en ejemplo de una ciudad magrebí del siglo XVII.
Visitaremos la puerta Bab El-Mansour. Es la puerta de entrada más grande de Marruecos y de África del Norte y una de las más bellas de Marruecos. Ante ella se celebraban los principales eventos religiosos y militares de la ciudad, la Plaza El-Hedim, que es el auténtico corazón de la ciudad y punto de encuentro entre la población local y los visitantes extranjeros, Dar El-Makhzen o el Palacio del Agua. Fue el palacio oficial de Moulay Ismael. El origen del nombre se explica por el hecho de que el agua que se utilizaba era extraída de unos pozos de unos 40 metros de profundidad gracias a un sistema de norias accionadas por animales y los graneros y las antiguas caballerizas reales.
Forman parte del complejo del palacio del sultán. Estos graneros, son unos gigantescos silos subterráneos abovedados, con enormes pilares. El espesor de los muros mantenía el interior a una temperatura constante. Cuando estaban llenos podían alimentar a la población de la ciudad, en caso de asedio, durante tres meses.
Podéis consultar la sección de guías en nuestra página, donde te hacemos una descripción más detallada de los lugares de interés cultural y turístico de la ciudad.
Y de Meknes, nos iremos directamente rumbo a Fez donde haremos noche.
DÍA 3: VISITA GUIADA DE FEZ
Fez es la tercera ciudad más poblada de Marruecos, después de Casablanca y Rabat y una de las cuatro ciudades imperiales junto a Rabat, Marrakech y Meknes. Es la capital del Islam en Marruecos, la capital cultural del país, la más antigua capital imperial y la ciudad medieval más completa del mundo islámico, un lugar, sin duda alguna, fascinante, estimulante que vibra al son de música de otro tiempo.
Tras el desayuno, está previsto realizar una visita guiada por la ciudad y los monumentos más emblemáticos, empezaremos la visita en la puerta de acceso más importante de la medina Bab Bou Jeloud y desde allí visitaremos, entre otros lugares de interés, las merdersa (o madrazas) Bou Inania, El-Attarine, Mezquita Kairaoine y Karawiyin, el Mauselo de Moulay Idriss, la Plaza Saffarine, la Fuente de Nejjarine, las famosas curtidurías de Fez y la cooperativa de cerámica donde os darán una explicación de las artes marroquíes tradicionales, las Tumbas benimérines o Merinides y el Palacio Real para ver sus famosas siete puertas, pero el mejor modo de descubrir los encantos de Fez es dedicar la tarde para pasear por las calles de la Medina Fez-El-Bali, declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad en 1981, un lugar único en el mundo. Es la zona peatonal más grande el mundo, con más de 300 barrios y 9.000 callejones.
La necrópolis de ChellahSellah, está situada extramuros, a unos 3 kms del centro, alberga los restos de la ciudad romana de Sala Colonia. El emplazamiento fue reedificado en el siglo XIII por los meriníes como necrópolis. En la parte musulmana son de destacar la mezquita de Abu YusufYacub, del s.XIII, con el alminar en ruinas. Detrás del alminar se ve la tumba de Abu El-Hassan, “El sultán negro”, del siglo XIV, cuyo exterior está adornado por un hermoso tejadillo decorado con estalactitas y junto a la mezquita se halla la lápida de Chamsed-Duha (“Sol de la mañana”), ciudadana europea convertida al islam y esposa de Abu El-Hassan. Éste fue el más importante de los sultanes mariníes y luchó por extender su imperio a todo el Magreb. Destronado por su hijo Abu Inan, murió en el alto Atlas en 1349, fue su mismo hijo el que llevó su cuerpo a Chellah para que recibiera sepultura.
Puede consultar la sección de guías en nuestra página, donde le hacemos una descripción más detallada de los lugares de interés cultural y turístico de la ciudad.
DÍA 4: FEZ – AZROU – MERZOUGA.
Hoy saldremos por la mañana de Fez en dirección Sur Oriental a la población de Ifrane, recorriendo las montañas del Atlas Medio.
Ifrane, a la que llaman la pequeña Suiza de Marruecos, por el tipo de construcciones con techos inclinados que allí abundan. Es una ciudad residencial de villas, chalets y hoteles de lujo. El Rey de Marruecos tiene en esta población su palacio de invierno. Es un destino muy turístico, a causa de la cercanía de la estación de esquí de Michlifen y el Parque Nacional de Ifrane, en el que antiguamente habitaba el león del Atlas, ya extinguido y al que se le ha dedicado una escultura de piedra en la ciudad, muy fotografiada por los turistas.
Disfrutaremos de las espectaculares vistas de los bosques de cedros del Parque Nacional de Ifrane, un magnifico monumento natural. Es el mayor bosque de cedros de Marruecos y del mundo, por ello está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El habitante más famoso de este bosque es el Gran Cedro Gouraud, que es el más grande (35 metros) y milenario de toda la región, con una antigüedad estimada de entre unos 900-100 años, murió hace años a causa de una plaga de procesionaria. Haremos una parada para visitar a los monos de Berbería y en la localidad de Azrou, en su origen poblada por los Zenayas, unos pastores nómadas de origen bereber que se trasladaban en invierno desde las cumbres del Atlas, donde pasaban la estación cálida, a los valles de Meknes. Esta localidad de montaña está enclavada en el bello entorno natural del Parque Nacional de Ifrane, bordeado por montañas que son volcanes apagados, como el JebelHebri, el Mischliffen y el Timahdite y por ello, la ciudad recibe su nombre, ya que la traducción de la palabra Azrou es “peñasco”. Es un pueblo pintoresco de casas blancas de tejados verdes, color que sólo suele usarse para los edificios religiosos, con una importante industria artesanal en madera de cedro.
Seguiremos en nuestro recorrido el curso del río Ziz, a través del Valle del mismo nombre y haremos una parada para ver los Desfiladeros de Ziz, un inmenso espacio natural rodeado de cañones, donde la tierra rojiza de esta región contrasta con el tupido palmeral que se extiende por todo el valle. Estos desfiladeros tienen dos entradas artificiales, una en el extremo norte (donde se encuentra el túnel de los legionarios) y otra en el extremo sur, donde se puede visitar la represa de Hassan Addakhil y los lagos artificiales de Marruecos. La ruta por el Valle de Ziz se ha hecho muy popular en los últimos años. De camino a Merzouga pasaremos por las ciudades de Erfoud, donde podréis visitar si queréis la fábrica de fósiles, donde podréis comprar fósiles directamente extraídos de la cantera o extraordinarios trabajos decorativos realizados con mármol fosilizado.
Continuaremos directamente hasta nuestro hotel en Merzouga para descansar y prepararnos para la larga jornada que nos espera al día siguiente.
DÍA 5: MERZOUGA – RISSANI–ERG CHEBBI.
Comenzaremos la jornada visitando Khamlia, una aldea fundada alrededor de 1950 por familias de la etnia Gnawa. Los Gnawa son un pueblo originario del Africa Central, principalmente Mali, Sudán y Senegal, donde podremos relajarnos con un té mientras disfrutamos de un pequeño concierto de música gnawa. Los habitantes de Khamlia son en su mayoría gente de color, descendientes de esclavos. La música les ayudaba a sobrellevar la dureza de la vida de un esclavo. Los gnawa practican el trance hipnótico por medio de una música de raíces subsaharianas que acompañan con unos bailes en las que interceden a los santos protectores o morabitos, solicitándoles su ayuda y protección. Por ello, en Marruecos mucha gente les atribuye el don de la sanación.
Dejaremos a los gnawa para dirigirnos a Rissani, una de las ciudades más antiguas de Marruecos y capital de la dinastía alaouita, atravesando los áridos y al mismo tiempo interesantes paisajes pre-desérticos del camino. Una parada indispensable para visitar su Souk tradicional, el mercado que se celebra los martes, jueves y domingos, considerado el más grande del Sur de Marruecos. Rissani fue un importante centro comercial del país durante el siglo XIV, allí paraban las caravanas venidas del Sahel cargadas de mercancías preciosas, oro, especias y esclavos. Es la última parada comercial antes de entrar en el desierto.
Una de las imágenes más insólitas de este mercado es el aparcamiento de burros y es que en los días de mercado a Rissani llegan cientos de personas de las poblaciones de alrededor y gente nómada para vender o intercambiar sus productos y el burro es el vehículo de transporte y carga del que disponen. El encanto del mercado de Rissani es su autenticidad, porque en este zoco hay pocos turistas lo que permite apreciar el ritmo de la vida cotidiana de la mayor parte de los marroquíes, que no son los que viven en las grandes urbes.
Y, regresaremos a Merzouga, para ir al hotel y coger lo que vayamos a necesitar para ir al desierto. Cambiaremos el vehículo por dromedarios para hacer un recorrido por el desierto y contemplar la puesta de sol. Presenciar sobre el horizonte de dunas doradas la transición de las diferentes tonalidades de la luz solar, desde el cálido dorado al azul oscuro de la noche, es una experiencia inolvidable. El trayecto nos llevará una hora y media, aproximadamente y, continuaremos con nuestra inmersión en el espíritu de la vida nómada bereber. Pasaremos la noche en una haima nómada, confeccionada con lana de dromedario, como las que utilizan los nómadas en el desierto, en las dunas de Erg Chebbi, donde pasaremos la noche y podremos disfrutar de una cena a base de platos típicos de la gastronomía bereber y escuchar nuestra música y el tan-tan de los tradicionales tambores bereberes a la luz de la fogata, todo ello bajo la cúpula de estrellas que es el cielo nocturno en el Sahara. Si eres de los que para dormir cuentan ovejas, esa noche contarás estrellas.
Es difícil describir qué es lo que se siente en el desierto. El desierto no sólo es un lugar geográfico, también es un espacio interior, un paisaje mínimo, desnudo y abstracto, árido y austero y lugar de silencio, más sólo en apariencia, pues habla a tu corazón.
Podéis consultar en la página web y ver imágenes de las haimas donde os alojaréis.
DÍA 6: MERZOUGA – GARGANTAS DE TODRA – GARGANTAS DEL DADES.
Este día os recomendamos levantaros antes del amanecer, porque si bello es el crepúsculo, no menos lo es el alba del desierto.
Regresaremos en dromedario al hotel/riad para una ducha y tomar el desayuno. Y tras ello, nos encaminaremos a las Gargantas del Todra, uno de los puntos fuertes del Sur: Las Gargantas del Todra.
El cauce del Río Todra ha formado un desfiladero de paredes verticales de enormes proporciones (300 m) y gran belleza; La garganta del Todra es un famoso lugar de escalada en Marruecos y un lugar único. Realizaremos una pequeña caminata, de aproximadamente media hora, para que podáis apreciar en todos sus detalles la belleza agreste del paisaje.
Almorzaremos en el Todra y seguiremos nuestro viaje rumbo al Valle del Dadés, también conocido como el Valle de los higos por las numerosas higueras presentes en este valle y pasaremos por Boumalne Dadés para hacer una parada en las ‘’patas de mono‘’. Los acantilados de Tamlalt son unas curiosas formaciones de arenisca roja en forma vertical y redondeada. Vistas desde la distancia y debido a su disposición agrupada parecen patas esculpidas en la roca, de ahí que se les conozca como “patas de mono”. Son uno de los grandes atractivos de las gargantas del Dadés.
Pasaremos la noche alojados en un riad en las Gargantas del Dadés.
DÍA 7: GARGANTAS DEL DADES – VALLE DE LAS ROSAS – OUARZAZATE.
Iniciaremos el recorrido dirigiéndonos al Valle de las Rosas, situado a los pies del Alto Atlas en Marruecos, en la confluencia con el Valle del Dadés.
El nombre del valle responde al hecho de que el principal cultivo de la zona son las rosas que ocupan hectáreas del terreno. La floración tiene lugar desde mediados de abril a mediados de mayo, siendo este último mes en el que más se aprecia la fragancia de los rosales. La destilación de esencias y la producción de perfumes son la industria más importante del lugar. La floración se extiende desde mediados de abril hasta mediados de mayo.
La rosa que se encuentra en este valle, llamada rosa damascena, es resistente al frío y a la sequía, y una de las especies más perfumadas y cotizadas del mundo. Se cree que esta variedad de rosa fue introducida hace unos trescientos años en alguna de las caravanas de peregrinos que regresaba de La Meca. Se necesita una tonelada de pétalos para producir un kilo de esencia de rosas. La recolección es una actividad esencialmente femenina y es una actividad dura, cosechar un kilo es una labor en la que se tarda más de una hora.
Haremos una parada en Keela M’gouna, una ciudad muy conocida por su “festival de las rosas “, que se celebra todos los años en el mes mayo. Allí visitaremos la cooperativa local donde nos hablarán sobre el proceso de recolección y contarán cómo se realiza la elaboración de perfumes y esencias.
Continuaremos el viaje a través de la llamada carretera de las Mil Kasbahs, haciendo una parada en el palmeral de Skoura, enmarcado por el imponente macizo del M’Goum al norte y la árida cadena del Jebel Saghro al sur. Es un extenso palmeral con más de 700.000 palmeras, pero lo que distingue a Skoura de otros palmerales del sur es la gran concentración de kasbahs diseminados por todo su trazado, un rico patrimonio arquitectónico que, por desgracia, en muchos casos se va desmoronando poco a poco a lo largo de los años por falta de atención pero, pese a todo, Skoura es una de esas visitas que requieren de un paseo pausado por su interior en un espacio de gran belleza en el que el tiempo parece haber quedado en suspenso y que parece hablarnos del esplendor de épocas más gloriosas.
Haremos noche en la ciudad de Ouarzazate, donde dependiendo de la hora de llegada podréis realizar una visita a los estudios cinematográficos más importantes de Marruecos, llamados Atlas Studios, en cuyo interior hay un pequeño museo del cine o la Kasbah Taourirt.
La Kasbah Taourirt, es un espectacular poblado de arcilla y piedra con edificios rodeados por grandes murallas, aspecto que lo convierte en uno de los lugares más bellos de Marruecos y una visita obligada para todos aquellos turistas/viajeros que visiten este país. Es una de las kasbah más importantes de Marruecos. Se conecta con el mundo exterior a través de una pequeña entrada pero, en su interior alberga casi 300 habitaciones, dispuestas en un verdadero laberinto de pasadizos y escalones. Fue construida en el siglo XIX y era propiedad del clan Glaoui, una poderosa familia gracias a su poder y riqueza. Thami el Glaoui fue conocido como el Señor del Atlas y fue Bajá de Marrakech entre 1912 y 1956. Las estancias que se pueden visitar son parte de un proyecto de restauración realizado con el apoyo financiero de la UNESCO y aún hay una parte de la kasbah en ruinas, pero si vais a la parte trasera del edificio hay algunas familias que habitan entre las ruinas. Podréis, si os interesa, conocer por dentro sus hogares por una pequeña tarifa.
DÍA 8: AIT BEN-HADDOU – MARRAKECH – ESSAOUIRA.
De camino a Marrakech tomaremos un desvío para visitar la que es sin duda la Kasbah más conocida de Marruecos y casi una imagen icónica del país: la Kasbah de Ait Ben Haddou, nuestra siguiente visita, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987. Sus muros han sido escenario de multitud de películas, como Lawrence de Arabia y Gladiator, Babel, Sáhara, la Joya del Nilo, pero también en esta ciudad fortificada se ha rodado esa serie que es ya un fenómeno mundial; Juego de Tronos. Sus calles eran las calles de Yunkai, donde la Khaleesi unió sus fuerzas con los mercenarios para ampliar su ejército antes de ir a Poniente. Dispondréis de tiempo libre para poder recorrerla. Os recomendamos que subáis hasta el punto más alto donde podréis disfrutar de una extraordinaria vista panorámica de toda la región.
Las kasbah, también llamadas Ksar, eran antiguamente ciudades fortificadas o fuertes, normalmente construidas con adobe.Son pueblos bereberes amurallados, formados por casas adosadas, con graneros colectivos y otras estructuras, como mezquitas, comercios, baños, hornos, que tenían como objetivo la defensa de las casas y las cosechas. Están siempre situados en lugares estratégicos para hacer más fácil las labores de defensa.
Y tras Ait Ben Haddou, saldremos en dirección a Marrakech, donde tomaremos el almuerzo para reponer fuerzas, atravesando las montañasdel Alto Atlas y el famoso puerto de Tizi-n-Tichka (2260m). Por el camino, disfrutaremos de las vistas sobre los valles y los pueblos bereberes.
Aunque en el imaginario colectivo Marruecos aparece indisolublemente asociado al desierto, lo cierto es que el relieve de Marruecos es mayoritariamente montañoso. Las montañas ocupan más de dos tercios del territorio del país. La cordillera del Atlas, que hemos estado recorriendo estos días de atrás, actúan como una inmensa barrera que separa el árido Marruecos sahariano del Marruecos atlántico y mediterráneo, de naturaleza exuberante y clima suave que recoge la humedad del viento atlántico, el Gherbi. Esta transición de paisaje y clima lo podemos apreciar muy bien en este paso por el puerto de Tizi-n-Tichka.
Tras el almuerzo, pondremos rumbo a Essaouira, nuestro destino final de la jornada, donde pasaremos la noche. Podéis aprovechar para dar un agradable paseo por las calles de la medina antes de retiraros a dormir.
DÍA 9: ESSAOUIRA – MARRAKECH.
Día libre para recorrer esta preciosa localidad de la costa Atlántica, aunque también tenéis la opción de realizar el recorrido con un guía oficial.
Essaouira, es mejor conocida por su antigua denominación, Mogador, una palabra evocadora en el imaginario colectivo, de una atmósfera de misterio y exotismo, de aventuras de piratas y filibusteros. Es una ciudad costera de la costa atlántica, al norte del cabo Sim, con una economía basada principalmente en las actividades pesqueras y turísticas.
La visita ineludible en esta ciudad es la medina de Essaouira, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2001. Quizá sus calles y trazados os resulten familiares porque esta ciudad fue escenario del rodaje de la tercera temporada de la famosa serie Juego de Tronos. La medina tiene un encanto especial, es una de las más bonitas de Marruecos. Pasear por sus tranquilas calles de casas encaladas rematadas por puertas y ventanas de intenso color azul ornamentadas con detalles de filigrana sin sentir la presión del tiempo, sólo dejándose llevar por el sonido del viento, los ecos de la música gnawa y el repiqueteo de las olas que golpean las murallas es toda una experiencia que nos habla de tiempos pasados mejores, pero con todo, Essaouira es uno de esos lugares que quedan anclados en el corazón y la memoria. La ciudad, tras una etapa de declive, ha resurgido de sus cenizas, uniendo su historia con la cultura moderna, sin perder su esencia y su alma. En el interior de la medina el corazón de la ciudad es la Plaza de Moulay el Hassan, una plaza muy concurrida y llena de encanto, donde podrás aprovechar para disfrutar de un café o de un té en alguna de las muchas terrazas.
Merece la pena también ver la calle Siaguin, donde trabajan los orfebres de la plata y la calle de Mohamed Ben Abdala, una calle comercial con numerosas tiendas que termina en el antiguo barrio judío (la Mellah), del siglo XVIII.
Essaouira está trazada a semejanza de las urbes europeas. Las calles son rectas, amplias. Encontrareis muchas galerías de arte, restaurantes y cafeterías y tiendas de artesanos. Son reputadas la orfebrería en plata y los trabajos en madera de huya.
Frente al puerto, destaca la fortaleza de la Skala du Port, construida en la época del dominio portugués y que cuenta con dos torres defensivas. Desde ellas se tienen las mejores vistas de Essaouira.
En el puerto destacan barcos azules, construidos aún con técnicas tradicionales. Quizá os encontréis a los pescadores remendando sus redes para salir al día siguiente a la pesca de bajura. Cada día, cuando regresan al puerto, en la lonja cercana se realiza la venta de pescado, todo un espectáculo en sí mismo.
En el mismo puerto y junto a las barcas de pesca, hay restaurantes populares que invitan a saborear el pescado recién sacado del mar. Pero, en general, por toda la ciudad abundan los restaurantes donde poder comer pescado fresco que cocina por encargo.
La ciudad nueva se extiende a las afueras de la muralla, con un paseo marítimo al sur y al este de la medina, donde se aloja una gran playa de arena fina con vistas a la bahía, donde podéis realizar muchas actividades, como el surf, paseos a caballo, dromedario o en quad. En toda la franja costera, con frecuencia, soplan los vientos alisios, por ello la zona es idónea para la práctica del windsurf, siendo un punto de encuentro habitual entre los amantes de este deporte. Otra de las actividades que se pueden realizar es la visita a la isla de Mogador en un barco turístico que bordea su costa. La isla de Mogador también se la conoce como Íles Purpuraires, lo que se traduce al español como islas púrpuras. El motivo es que durante las épocas fenicia y romana existía una factoría donde se obtenía la púrpura, un tinte que se extrae de un gasterópodo y que abundaba en sus costas. Hoy en día, es una isla deshabitada, que no se puede visitar sin autorización oficial y que es una reserva natural, hogar de los halcones de Eleonora, de abril a octubre.
A mitad de la tarde volveremos a la carretera para dirigirnos a Marrakech, donde pasaremos la noche.
Si así lo interesáis, de camino a “la ciudad roja”, como también se conoce a Marrakech, podemos visitar una de las cooperativas de mujeres bereberes que trabajan y viven del argán. El argán es el fruto de un árbol silvestre que crece en las zonas áridas de toda la costa Atlántica de Marruecos, especialmente en Agadir y Essaouira, cuyo aceite es conocido también como el “oro líquido de Marruecos”, un aceite muy apreciado tanto en gastronomía como para su uso en la industria cosmética.
Y, es que estamos en una de las principales zonas de producción del argán, siendo esta especie de árbol la que mayoritariamente veremos en las laderas de la carretera que conduce a Essaouira. Este hecho, nos brinda la posibilidad de presenciar una imagen única en el mundo y que tan sólo podrás ver en Marruecos, una estampa que casi roza lo surrealista. Cabras colgadas de las ramas del árbol del argán en lugar de pájaros. Esta zona es árida, tiene un clima seco y hay momento del año en que los frutos de estos árboles son la única fuente de alimentación de los rebaños de cabras de la zona y, como la naturaleza es muy sabia, las cabras aprendieron a subirse a las ramas para buscar su codiciado alimento. Son los pastores los que las enseñan. Árbol, pastor y cabra establecen una relación simbiótica, se beneficien mutuamente. Las cabras trepan por las ramas para comer los frutos y regurgitan o defecan las semillas. El aceite de argán se elabora a partir de estas semillas. Algunas semillas se dispersan por el terreno, por lo que el árbol se beneficia y el resto son recogidas por los pastores para su transformación en aceite.
O, directamente vamos a Marrakech, donde podéis aprovechar el tiempo, antes de retiraros al hotel, para ir haciendo una toma de contacto con la ciudad de Marrakech, con la medina y la inigualable Plaza Jamaa El Fna, el lugar más importante de la Medina, lugar de encuentro donde se desarrolla la vida pública de la ciudad tanto de día como de noche y, es que una de las notas más llamativas de esta Plaza es la transformación que va sufriendo a lo largo del día, porque la plaza no tiene descanso, siempre está llena de vida, singular y diversa. Aquí se mezclan a la par los turistas y la población local. La plaza está rodeada de tiendas y restaurantes. Os recomiendo entrar a alguno de estos bares o restaurantes con terraza poder apreciar estos detalles. La plaza fue declarada en 2001 Patrimonio inmaterial de la Humanidad por su ambiente, actividad y gente.
Durante el día en esta plaza encontraréis puestos de zumos de fruta, de especias, flores, puestos de caracoles, domadores de monos, encantadores de serpientes, sacadores de muelas, tatuadoras de henna, sanadores, aguadores con el traje típico etc, pero conforme va avanzando el día desaparecen, la plaza se ilumina con cientos de lucecitas, todos los puestos que hubo durante el día para ser reemplazados por puestos de comida donde cenar que impregnan el ambiente de olores y humo de las parrillas, la plaza es tomada al asalto con gente de los más diversa, músicos callejeros con gente bailando a su alrededor, cuentacuentos, vendedores de lámparas y otros artilugios, adivinadores, las omnipresentes tatuadoras y gente, mucha, mucha gente.
DÍA 10: TOUR DE MARRAKECH.
En este nuestro décimo día de viaje tendremos una visita guiada para descubrir las múltiples facetas de la ciudad, visitaremos los lugares más hermosos y emblemáticos de Marrakech, exploraremos el laberinto de callejuelas de la Medina,visitaremos los Jardines de Menara, las Tumbas Saadíes, el Palacio de Bahía, la impresionante Mezquita Koutubia con su famoso minarete construido por los almohades (no está permitido el acceso a los no musulmanes) que es el símbolo y el punto de referencia de la ciudad, por ser el edificio más alto. Su minarete fue el modelo que fue tomado de referencia para la construcción de la Giralda de Sevilla y la inacabada Torre Hassan de Rabat. Recorreremos el zoco de la medina y también la parte nueva de la ciudad, el Barrio de Gueliz, los Jardines Majorelle, etc…
Disponéis de más información sobre los lugares de interés de la ciudad, con detalladas explicaciones, en la sección guías de nuestra página.
DÍA 11: MARRAKECH – CASABLANCA – RABAT – ASILAH.
Este día será un día bastante intenso, por lo que iniciaremos la ruta temprano en la mañana para salir hacia Casablanca.
Casablanca es la mayor ciudad de Marruecos, con más de tres millones de habitante y el primer centro industrial, comercial y portuario del país. Representa la cara moderna del Marruecos actual y en ella conviven los rascacielos y edificios de oficinas con la arquitectura típica árabe.
La mayor atracción de Casablanca es la Mezquita de Hassan II, que será lo que visitaremos en esta metrópolis y, tras esta visita, nos desplazaremos a Rabat, a la capital, que está aproximadamente a unos 90 kilómetros de Casablanca, donde haremos un recorrido panorámico por el Palacio Real y el distrito gubernamental, veremos la Torre de Hassan, emblema de la ciudad y visitaremos el mausoleo de Mohammed V y la tumba de los sultanes Merínides y volveremos a la carretera para dirigirnos a otra de las joyas de Marruecos, la tranquila ciudad costera de Asilah, donde nos alojaremos.
DÍA 12: ASILAH – TÁNGER.
Día libre para recorrer Asilah.
Al igual que otros puntos de la costa altántica marroquí, Asilah almacena una turbulenta historia de conquistas y avatares.
Los primeros restos arqueológicos que se han encontrado datan del siglo II a.C. que atestiguan que esta zona costera fue visitada por los fenicios y griegos y, posteriormente, por los cartagineses, con quienes la ciudad gozó de un alto estatus gracias al comercio, llegando a disponer de su propia moneda. Más tarde, sería ocupada por los romanos en el siglo I a.C.
Sin embargo, el nombre de Asilah vendrá más tarde, concretamente en el año 712, cuando la ciudad es conquistada por los árabes, formando parte de los imperios Omeya, Almohade y Almorávide. Portugal será la primera potencia europea en llegar a la zona a finales del siglo XV, cuando los portugueses transformaron la ciudad en un centro comercial, convirtiéndola en una fortificación dedicada al comercio en la ruta del oro sahariano, pasando posteriormente a manos de la corona española, entre los siglos XV y XVI. A mediados del siglo XVII fue reconquistada por Muley Ismail en 1691.
La medina que hoy conocemos data de esta época, ya que fue totalmente reconstruida tras la expulsión de los españoles.
Podéis aprovechar el día para recorrer la medina, caracterizada por la luminosidad de su cielo, el constante sonido del mar en sus calles y la salinidad del ambiente que evoca en la memoria las imágenes de los pueblos costeros de Cádiz. Las calles son limpias y silenciosas y las casas blancas, adornadas por pinturas murales de los artistas que la visitan. Algunas se están rehabilitando con bonito diseño andalusí, mezclando el blanco y el azul añil. Por extraño que pudiera parecer, el alumbrado público de la medina es la original, se le llama la “linterna de Asilah”. Las murallas que rodean la ciudad fueron construidas por Alfonso V de Portugal en el siglo XV. Algunos puntos de interés de la ciudad son la Bab Homar o puerta de tierra, con enseñas portuguesas, que a día de hoy están casi borradas por el paso del tiempo, la Bab Kasba, en la zona norte, rodeada de jardines y frente al cementerio musulmán y la Bab el Bahar, la puerta del mar, que está junto a la Torre Menagen o Portuguesa que es el símbolo de la ciudad. También podéis visitar el Palacio de Raisuni, un caserón de estilo hispano morisco donde está ubicado el Museo de la Cultura y, no dejéis de visitar el mirador de Caraquia, lugar donde se reúnen los locales a contemplar las puestas de sol y el paseo marítimo, que podéis recorrer degustando los postres de “bastilla”, una especialidad local hecha de hojaldre y frutos secos.
Si queréis aprovechar para hacer las últimas compras, la mayoría de los artesanos y vendedores de artesanías en Asilah se encuentran en la medina antigua, en la calle Comercio o de Al-Kharazine.
A la hora convenida, pasaremos por el hotel para recogeros y llevaros al puerto o aeropuerto de Tánger de regreso a casa.
Despedida y fin de nuestros servicios.
El tour INCLUYE:
– Traslados de llegada y salida de su hotel/riad.
– Transporte durante todo el recorrido en vehículo privado de alta gama con aire acondicionado y conductor guía acompañante de habla hispana.
– Visitas detalladas en el programa.
– Una noche en campamento en desierto, en régimen de media pensión (cena y desayuno).
– Alojamiento en Riad, en régimen de media pensión, salvo indicación en contrario.
– Excursión por las dunas del desierto en dromedario (un dromedario por persona), al atardecer o amanecer, según aconsejen las circunstancias.
– Tiempo libre para recorrer las visitas detalladas en el programa, así como las paradas que se soliciten para pasear o realizar fotos.
El tour NO incluye:
– Vuelos internacionales.
– Bebidas.
– Propinas de visitas.
– Almuerzo de medio día.
– Entradas a museos y monumentos históricos.
– Todo lo NO especificado en “el precio incluye”.
Marrakchia Travel
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